lunes, 13 de junio de 2016

Una Montaña rusa en el Ayuntamiento de Madrid

Tal y como se deduce por su nombre es de Rusia de donde proceden las primeras noticias de la existencia de las famosas montañas rusas ya que en el siglo XVII en San Petersburgo existían unos grandes toboganes de madera que se descendían con trineos deslizables sobre la nieve.


Montaña Rusa en San Persburgo. Vía http://rollercoaster.blogspot.com.es

Las montañas rusas no tardaron en ser conocidas en Francia, donde a falta de nieve y hielo se decidió introducir rodillos y ruedas de madera en los trineos. Más adelante, en 1850 en Pennsylvania, una compañía minera decidió convertir su sistema de transporte de carbón en una atracción para los habitantes de la ciudad quienes descendían por la montaña a gran velocidad aprovechando el efecto de la gravedad. Muy pronto, estas estructuras se acabarían implementando en parques y ferias de todo el mundo como atracción para sus visitantes.

España no fue una excepción a esta moda, siendo uno de los primeros ejemplos de montaña Rusa en la ciudad de Madrid el que encontramos en los “Campos Elíseos” un parque de diversiones situado en las afueras de la Puerta de Alcalá según proyecto firmado en 1860.


Baile nocturno en los Campos Elíseos. Museo de Historia
Se trataba de un gran complejo dedicado al entretenimiento que también incluía plaza de toros, salones de baile, teatro, laberintos, estanques, etc. (Ver el plano en alta definición en http://bit.ly/237aeOr).


Proyecto de Campos Elíseos (1860). Archivo de Villa
Disponemos de diversos testimonios que nos ayudan a comprender la estructura de la montaña rusa, que como vemos en este detalle del plano se disponía en un círculo perfecto de 60 metros de diámetro, cuyo interior se aprovechaba para circo ecuestre, reñidero de gallos o plaza de becerros, según la necesidad.


Detalle del Proyecto de Campos Elíseos. Montaña Rusa. Archivo de Villa.
Este grabado, aparecido en el Periódico Ilustrado de mayo de 1865, nos permite verlo con más detalle.



Gracias a este grabado comprobamos que la montaña rusa madrileña no difería mucho de la instalada previamente en los Campos Elíseos de Barcelona, cuya fotografía vemos a continuación.



Finalmente, la montaña rusa desapareció en 1872, víctima de la especulación inmobiliaria y del empuje del nuevo barrio de Salamanca, que acabaría absorbiendo a los Campos Elíseos, siendo su destino el desguace y su venta como material de derribo.


Diario Oficial de Avisos de Madrid del 23 de febrero de 1873.
A partir de esa fecha (e incluso ya antes) encontramos en la prensa del momento testimonios de diversas montañas rusas instaladas en las ferias de San Isidro o en verbenas como la del Canal muchas veces noticia por causa de los accidentes que en ellas se producían, o en proyectos finalmente no ultimados de espacios similares al de los Campos Elíseos.


La Época 2 de diciembre de 1862

El Día del 16 de mayo de 1885

El Siglo Futuro del 28 de febrero de 1887


No será hasta julio de 1888 cuando se realicen nuevos intentos de instalar una Montaña Rusa, más o menos permanente, en la ciudad tal y como comprobamos en un fantástico expediente conservado en el Archivo de Villa en el que se narran todas las vicisitudes de estas tentativas (ver el expediente completo en http://bit.ly/236UqLo). Alejandro Martín, probablemente en nombre del inventor Julián de la Rúa, fue el primero en intentarlo. Solicitó permiso para instalar una gigantesca estructura de 136 metros de largo por 7,5 de ancho en el Parque de Madrid, (actual Parque del Retiro). No obstante su solicitud fue desestimada el 16 de agosto en parte por no adjuntar plano a su proyecto y por no encontrar acomodo en el parque debido a sus grandes dimensiones.



Proyecto de Montaña Rusa de Julián de la Rúa. Archivo de Villa

Sin duda ya preparado para esta negativa, ese mismo día 16 de agosto, Julián de la Rúa vuelve a solicitar permiso para colocar su montaña rusa con arreglo al maravilloso plano que se adjuntaba la solicitud y que podéis ver en alta definición a través de este enlace http://bit.ly/21jIvIQ

En la solicitud se sugieren dos posibles ubicaciones: el Paseo de Recoletos frente a la Biblioteca Nacional, o el Paseo del Prado frente a la calle del Sordo. No hallo tampoco eco esta solicitud, denegada por los problemas que podía causar la instalación de esta gigantesca estructura en la vía pública: unos excesivos 910 metros cuadrados que el funcionario calcula de puño y letra sobre la misma solicitud de don Julián.



Inasequible al desaliento, el 23 de octubre de la Rúa vuelve a la carga con una nueva solicitud sugiriendo como posible emplazamiento un solar frente a la Montaña artificial del Retiro, curiosamente conocida en aquella época como “Montaña rusa”, aunque nada tuviera que ver con este tipo de entretenimientos.

Templete cabecera del recorrido. Detalle del Proyecto de Montaña rusa de Julián de la Rúa

A punto estuvo de conseguirlo esta vez. El delegado de arbolado dio permiso para su instalación poniendo como condición que la construcción se ajustara al plano, se repararan los posibles daños provocados en el arbolado y que todo se recompusiera en el momento de la retirada de la estructura. No obstante, después de varios meses de discusiones, en abril de 1889 la Comisión organizada al efecto finalmente no dio su visto bueno a la instalación.


Plataforma circular para el cambio de dirección de los vagones. Detalle del Proyecto de Montaña rusa de Julián de la Rúa.
No se desanimó Don Julián, que debía ser persona de anchas espaldas y carácter acostumbrado al rechazo,  ya que el día 8 de ese mes de abril volvió a presentar una nueva solicitud en la que demostró ser hombre de recursos muy capaz de guardarse ases en la manga. Esta vez presentó su solicitud de la mano de Felipe Ducazcal, arrendatario de las instalaciones de los Jardines del Buen Retiro en la parcela donde hoy se ubica el edificio de Correos, actual sede del Ayuntamiento de Madrid.

Vagón de pasajeros. Detalle del Proyecto de Montaña rusa de Julián de la Rúa
Los Jardines del Buen Retiro se habían convertido, tras la decadencia y desaparición de los campos Elíseos, en el jardín de recreo más importante de la ciudad y Ducazcal lo gestionó de 1876 a 1891. Disponía de teatro, quiosco de música, jardines, cafés, tiro de pistola, sala de juegos, etc.

Plaza de Cibeles y Jardines del Buen Retiro en el Plano de Madrid de Paluzie, 1896. Archivo de Villa
De esta forma, la corporación no halló más inconveniente que pedir una indemnización de 325 pesetas por la tala de árboles necesaria para hacer sitio a la atracción, por lo que el proyecto de la montaña rusa de Julián de la Rúa fue por fin una realidad, instalándose entre el teatro de verano y las casas contiguas.


La Época. 25 de mayo de 1889
Estuvo en activo al menos hasta noviembre de 1890, fecha a partir de la cual desaparece de la oferta de atracciones de los jardines. No será hasta el 1 de mayo de 1891 cuando se retomó el proyecto, probablemente con un nuevo diseño. Más tarde, la muerte de Ducazcal propició la llegada de un nuevo arrendatario, José Jimenez Laynez, quien no consideró oportuno mantener la montaña rusa entre las atracciones de los jardines. No pervivieron estos mucho tiempo más, ya que en 1904 las Cortes españolas se enajenaron y parcelaron la finca para pasar a convocar el concurso para la construcción del palacio de Correos y Comunicaciones.

Imágenes: www.memoriademadrid.es, Museo de Historia de Madrid, Archivo de Villa, Hemeroteca Municipal de Madrid, Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional de Madrid.


miércoles, 3 de febrero de 2016

La fotografía estereoscópica

Se define a la fotografía estereoscópica como la creación de una ilusión de tridimensional a partir de un par de imágenes en dos dimensiones. Se parte del principio de que los seres humanos son capaces de percibir dos imágenes de una misma realidad (una para cada ojo) aunque con una perspectiva diferente derivada de la distinta ubicación de los ojos en la cara. Es el cerebro el que se encarga de mezclar estas percepciones y de dar la sensación de profundidad con la información proporcionada.


Para crear de forma artificial estas imágenes, en 1850 se diseño una máquina fotográfica con dos objetivos capaz de tomar dos fotografías a un tiempo que simulaban las diferentes perspectivas que podrían tener los ojos humanos. Un ejemplo sería esta vista de la calle de Toledo de Madrid, conservada en la colección del Museo de Historia de la ciudad.




Tal y como se aprecia en la imagen, una buena fotografía estereoscópica debía tener algún motivo en primer plano, que permitiera percibir la profundidad de la imagen. Al revelarse, las dos imágenes se disponían una al lado de la otra con unas medidas estándar para poder ser acopladas a un visor especial. Este visor, más o menos sofisticado, hacía que cada imagen fuera percibida únicamente por un ojo,


encargándose el cerebro de procesar la información de las dos fotografías, tal y como sucede con la vista normal, para juntarlas en una única imagen tridimensional que, remotamente, podría parecerse a esto.







miércoles, 27 de enero de 2016

Trucos y consejos. Enero de 1809


De entre los periódicos de Enero de 1809, nos han llamado la atención los siguientes artículos.
El 15 de Enero de 1809 aparece en el Diario de Madrid esta noticia que da cuenta del método de C. Chaptal para blanquear la ropa y sábanas de algodón que permite, con la “ventaja de no tener que apalear la ropa”, conseguir un blanco sin precedentes de un gran número de telas en tan sólo dos días (y sin apalear la ropa).



 El 6 de enero de este mismo año se da cuenta de una costumbre muy madrileña: la de exponer al público durante la Navidad Belenes por toda la ciudad.


 Terminamos con unos consejos para la práctica de primeros auxilios en ahogados cuya versión completa se encuentra en el Diario de Madrid del 18 de Enero de 1809.


 Que continúan con consejos para practicar el boca a boca. Eso sí, sin entrar en contacto jamás una boca con la otra.


Agosto de 1790: Fuego en la Plaza Mayor

Un incendio siempre resulta un suceso traumático en el día a día de una ciudad. Y mucho más si este afecta a un edificio o a un espacio con nombre propio dentro de esta.


 Este es el caso del incendio que se desató en la madrugada del 16 de Agosto de 1790 y que destruyó gran parte de la Plaza Mayor de Madrid.


 Al parecer el fuego se extendió con gran rapidez y virulencia dejando tras su paso un paisaje parecido al que Francisco de Paula plasma en un grabado conservado en el Museo de Historia realizado 30 años después.


 Aunque el fuego se prolongó durante 20 horas y arrasó mas de un tercio de la plaza mayor, finalmente pudo ser extinguido. Nos preguntamos si este incendio puso a prueba la “Instrucción que manda el consejo se observe para apagar y cortar los incendios que ocurran en Madrid”, un auténtico plan de emergencias redactado el 20 de noviembre de 1789.


Tan solo Nueve meses antes de los sucesos de la Plaza Mayor…

La lotería: 200 años repartiendo suerte

Orignalmente Publicado el 25 de Febrero de 2012.

La actual Lotería de billetes nació en Cádiz durante la Guerra de la Independencia. El proyecto de Lotería Nacional de España, muy parecida a la que existía en Méjico desde 1769, fue autorizado por las Cortes Generales y Extraordinarias, en la sesión del 22 de noviembre de 1811, con un único propósito: “aumentar los ingresos del Erario público sin quebranto de los contribuyentes”. Cádiz, sede del gobierno de la Regencia y escenario de las acaloradas sesiones de Cortes Constituyentes, necesita dinero para financiar la guerra contra el ejército  invasor y para aliviar su penosa situación económica. 

Las Instrucciones de la Lotería Nacional de España no se hicieron esperar.



En ellas se establecen la distribución de premios, la venta de participaciones… partiendo de un fondo inicial de 40.000 pesos fuertes y fijando la fecha del primer sorteo para el 4 de marzo de 1812, quince días antes de la proclamación de la Constitución.

Para darle una adecuada difusión, aquella lotería, llamada Moderna, para distinguirla de la anterior o Primitiva –creada por Carlos III en 1763–, se publicitó en la prensa unos días antes del primer sorteo, como puede verse en el anunció insertado en El Redactor General, el 16 de febrero.



En este mismo diario, podemos hacer un seguimiento de todos los números agraciados desde el día siguiente al primer sorteo, el 5 de marzo , así como del resto de los sorteos celebrados a partir de entonces cada mes.



La suerte, pronto se extendió, primero a toda Andalucía y después al resto de España, implantándose con éxito, casi al mismo ritmo que el ejército francés vencido, abandonaba las ciudades.

Acto público del sorteo de la Real Lotería de España (s. XVIII). Museo de Historia Inv. 4912

La guerra no sólo no interrumpió la vida de la lotería, sino que la duplicó. Cada gobierno, de los dos bandos combatientes, celebraba sus sorteos. José Bonaparte, siguió realizándolos en Madrid los años 1809, 1811 y 1812, paralelamente a los realizados en Sevilla, Cádiz o Valencia.



De 1812 a 1862 coexistieron dos loterías, la Primitiva y la Moderna. Ambas han dejado huella, en algunos testimonios publicados en la prensa, el primero de ellos de un detractor



    
Sin embargo, el éxito apabullante de la última acabó con la Primitiva un año antes de cumplir su primer centenario. Ciento veinte tres años después, en 1985, el Ministerio de Economía y Hacienda les devolvió entonces y hasta ahora sus vidas paralelas. 

Esperando la salida de El Gordo. Nuevo Mundo 24/12/1908

Hemeroteca Municipal

miércoles, 20 de enero de 2016

Fiesta en honor a un príncipe

Originamnetele Publicado el 25 de Septiembre de 2015.

Una vez superadas las desavenencias provocadas por el enfrentamiento entre la España de Felipe II e Isabel I de Inglaterra, puede decirse que las relaciones entre los dos países fueron relativamente amistosas a principios del siglo XVII. Tal es así que, una vez llegado al trono Felipe IV se mantuvieron conversaciones para concertar una alianza entre los dos reinos sellada con el matrimonio de Carlos, Príncipe de Gales y heredero del trono inglés con la infanta María de Austria, hermana del rey español.

Justo cuando la idea empezaba a mostrarse como imposible de ejecutar sucedió un hecho ampliamente documentado y novelado: la llegada a Madrid del Principe de Gales, Carlos Estuardo que después de atravesar Europa a caballo con la única compañía de dos servidores y del futuro Duque de Buckingham se presentó en la residencia del embajador inglés en la Casa de las Siete chimeneas el 17 de marzo de 1623. El Príncipe, harto de esperar a que las conversaciones terminaran e imbuido de un romántico espíritu caballeresco quería conocer a su pretendida novia, que le recibió con una enorme frialdad. 

Para agasajar a su ilustre huésped se celebraron una gran cantidad de festejos, como el que ilustra este cuadro. A pesar de que el Príncipe de Gales permaneció en Madrid casi seis meses en los que los tira y afloja de las negociaciones estuvieron a punto de resolverse con éxito, estas acabaron con un rotundo fracaso y Carlos finalmente se vería obligado a volverse a Inglaterra sin su amada Infanta.

Veamos pues los detalles que se pueden extraer de este cuadro “Fiesta Real en la Plaza Mayor de Madrid (1623) pulsando encima de los mismos. Atribuido a Juan de la Corte expuesto en el Museo de Historia de Madrid que reproduce, en perspectiva caballera, la Plaza Mayor de la ciudad con motivo de los juegos ecuestres celebrados el 21 de agosto de 1623 en honor de la entonces comprometida pareja.

martes, 19 de enero de 2016

Las gentiles y laboriosas señoritas del Metro

Originalmente Publicado el 1 de Junio de 2015.

Reproducimos el texto del artículo de la revista Estampa del 8 de mayo de 1928 sobre las trabajadoras del Metro de Madrid, ilustrado con fotografías de Zapata (Hemeroteca Municipal de Madrid).

Las gentiles y laboriosas señoritas del Metro de Madrid

"Hoy son las señoritas del «Metro» las que decoran nuestra plana central. Estas muchachas que al ir y al venir de nuestros quehaceres nos sirven solícitas picando y recogiendo nuestros billetes, o haciéndoles brotar de ese aparato misterioso que funciona apretando una tecla, como si fuese un prodigioso manantial de cuadraditos de papel.

En la taquilla de la estación de Sol

Queremos que el homenaje de esta plana sea algo así como una compensación de la injusticia con que a veces tratamos a estas lindas jovencitas, cuando entramos o salimos del «Metro» con más prisa de la racionalmente humana, dispuestos a irrumpir impetuosos en el ajetreo que nos impone la vida moderna.

Dos picadoras a la entrada de una estación

Ante las fotografías de estas chicas buenas y trabajadoras, que ganan honradamente su vida, debemos todos hacer un poco de acto de contrición y arrepentimos de las veces que las hemos mirado torvamente, culpándolas a ellas del exceso de viajeros que había ante su ventanilla, o murmurando frases para nuestro capote, cuando hemos oído llamarnos con un repiqueteo en el cristal por haber pasado distraídos ante ellas con nuestro billete en el bolsillo.


Y con la mano en el corazón confesemos que pensamos en ellas como en las hadas de nuestro cotidiano tráfago, que vemos todas las mañanas al ir aí trabajo, y todas las tardes al volver, impasibles en su labor, gentiles y bonitas, hasta el punto de que llegamos a creer que las garitas de cristal en las que desempeñan su oficio son fanales para guardar sus personas.

El piropo es inevitable...

Por todo esto, hoy ofrecemos al público de ESTAMPA estas laboriosas muchachas, en distintos momentos de su trabajo, y de su contacto con el público, que aunque a veces parezca hosco al pasar por su lado, en el fondo las recuerda con viva simpatía".

Descargar el artículo en formato PDF en http://bit.ly/1JlX5sh